Dejar caer las cenizas
y que las brasas consuman mi vida,
que el fuego ilumine
el camino hacia mi muerte.
Y no pensar en la niñez,
sino vivir en la juventud
que se va esfumando
en el espacio de los sueños.
Dejar caer las cenizas
y ya no pretender nada de la vida,
tan solo poder extasiarme
con un placer que dira poco.
Y creer que aun soy joven,
que puedo esperar más de la vida,
aunque el tiempo ha pasado
y he dejado caer las cenizas.
Y volver a encender
aquello que, solo cuando termina,
causa en mi alma
una inmensa melancolía.
Y verlo apagarse solo
porque el tiempo así lo decide,
y sentir esta soledad
cuando las cenizas caen.
Y ocultarme tras la nube de humo
que forman mis fracasos,
y sentir que muero de a poco,
que llego al fin de mi existencia.
Que aquello que un día quise
que acabara y no acabó
hoy quiero que termine
y sea junto con mi vida.
sólo se trata de...


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